Se vuelve glamurosa tras la anulación del compromiso

Se vuelve glamurosa tras la anulación del compromiso(12)

Capítulo 12: Estoy Sola, No Estoy en un Grupo

La atmósfera en el bar seguía cargada de tensión, pero todo se había detenido en un instante. Ángela, que antes había estado llena de desdén, ahora estaba en el suelo, llorando mientras el grupo que la rodeaba se mantenía en un silencio incómodo. Los ojos de todos estaban fijos en Nora, quien, aún sosteniendo el cabello de Ángela, mostraba una calma aterradora.

Justin observó la escena con una mezcla de sorpresa y desaprobación, aunque no dijo nada más. La situación se estaba volviendo más complicada de lo que esperaba. Lawrence, de pie cerca de él, parecía igualmente incómodo, pero seguía fiel a las reglas que su jefe había impuesto en el lugar.

Nora miró a Ángela con frialdad. La respuesta de la joven Smith había sido suficiente para hacerla explotar, pero no pensaba dejarla ir sin más. «Dime, Ángela, ¿dónde está el niño?» preguntó, su tono sereno pero cargado de amenaza.

Ángela sollozó, su rostro marcado por el dolor y la vergüenza. Su cuerpo temblaba, y sus palabras apenas podían salir entre las lágrimas. «El niño… está con mi madre…», dijo, finalmente rompiendo el silencio.

Nora la soltó de golpe, y Ángela cayó de nuevo al suelo, su rostro pálido de miedo. Un murmullo recorrió la sala mientras la gente observaba, algunos temerosos de lo que podría pasar a continuación.

Justin, al ver que Nora finalmente había conseguido la información que buscaba, se acercó con pasos firmes. Su presencia era tan dominante que nadie se atrevió a interrumpir. «Nora», dijo con voz grave, «¿estás bien?»

Ella levantó la vista y, por primera vez en la noche, le ofreció una pequeña sonrisa. «Sí, estoy bien», respondió con suavidad. «Gracias por la ayuda».

Ángela seguía en el suelo, aún llorando, mientras el resto de la sala trataba de procesar lo que acababa de suceder. La tensa calma en el aire indicaba que, por el momento, nadie iba a interrumpir lo que fuera que Nora decidiera hacer a continuación.

Pero Nora ya no tenía ganas de seguir con ese juego. Miró una última vez a Ángela, sus ojos llenos de desdén. «Esto no ha terminado, Ángela. Y la próxima vez, ten cuidado con lo que dices». Luego, sin decir más, se dio la vuelta y caminó hacia la salida del bar, dejando a todos atrás.

Anthony, que había estado observando en silencio, se acercó a ella. Aunque su expresión era complicada, sus palabras fueron claras. «¿Estás segura de que quieres irte ahora?»

Nora lo miró, sus ojos fríos y decididos. «Sí», respondió simplemente. «Tengo cosas que hacer».

Y así, con la figura de Nora desapareciendo en la noche, el ambiente en el bar comenzó a calmarse. La tensión persistió por unos momentos más, pero rápidamente la atención se desvió, como si nada hubiera sucedido. Nadie osó cuestionar el poder de la mujer que acababa de dejar su marca en el lugar.