Se vuelve glamurosa tras la anulación del compromiso

Se vuelve glamurosa tras la anulación del compromiso(2)

Capítulo 2: Un niño idéntico

Nora había estado observando la escena desde lejos, su rostro impasible, mientras los gritos y risas de los demás invadían la sala. No podía creer la crueldad con la que su prima y sus amigos estaban tratando a Lisa, pero algo dentro de ella se despertó. Ya no era la misma joven sumisa que aceptaba las burlas y el desprecio sin hacer nada.

Con una mirada decidida, Nora se levantó lentamente del sofá y caminó hacia el grupo que rodeaba a Lisa. Sus pasos eran firmes, y su presencia silenciosa, aunque imponente, hizo que las risas y los murmullos cesaran de inmediato.

Ángela, al verla acercarse, frunció el ceño y le dio una mirada desafiante. «¿Qué quieres, Nora?», preguntó con tono de desdén, manteniendo la foto en la mano y observando la situación como si fuera un espectáculo.

Nora no dijo nada al principio. Se acercó lo suficiente para ver cómo Lisa, con los ojos hinchados y llenos de dolor, intentaba levantarse del suelo. Sin una palabra más, Nora tomó la foto de las manos de Ángela con una rapidez sorprendente y la rasgó en pedazos frente a todos.

El silencio que siguió fue absoluto. Todos, incluso Ángela, parecían sorprendidos por la acción de Nora. La joven los miró, con su rostro serio pero lleno de una furia contenida.

«No permitiré que hagan esto. No a nadie, y mucho menos a alguien de mi familia», dijo con voz clara y firme, sus ojos penetrando en los de su prima.

Ángela, aunque sorprendida por la audaz intervención, no retrocedió. «¿Qué te crees, Nora? ¿Que puedes venir a salvar a todos? ¿Tú, que ni siquiera puedes salvarte a ti misma?»

Nora no respondió. En su lugar, ayudó a Lisa a levantarse del suelo, su tono se suavizó y su mirada se llenó de comprensión y empatía. «No tienes que demostrar nada a nadie, Lisa. No hay nada que te haga menos que nadie aquí.»

Ángela observaba, furiosa y desconcertada, mientras Nora guiaba a Lisa hacia una zona más tranquila, sin volverse atrás. Las miradas de los demás se centraban en la escena, algunos sorprendidos por la valentía de Nora, otros simplemente mirando el caos que se había desatado.

La familia Smith siempre había sido una fuente de conflicto y resentimiento. Ahora, Nora, con su silencio y su actitud imperturbable, comenzaba a demostrar que no iba a ser un simple peón en las manos de nadie, ni de su familia ni de aquellos que pensaban que podían controlarla.

La transformación de Nora no solo era física; había cambiado en su interior, y todos los que la conocían lo notarían pronto.