Capítulo 24: El Encuentro de los Dos
Nora observó a Justin, aún sin comprender completamente lo que acababa de proponer. Estaba desconcertada. La situación era inusual y, por alguna razón, sentía que algo no encajaba. Había pasado tanto tiempo, haciendo todo lo posible por mantener su identidad oculta, por realizar la operación de su tía en secreto, que no podía creer que ahora le estuvieran ofreciendo un trato tan extraño, tan fuera de lugar.
— ¿De verdad me estás pidiendo que pase dos horas con tu hijo para evitar que el hospital me haga responsable? —preguntó, con una mezcla de incredulidad y curiosidad. Su voz sonó fría, como si estuviera intentando procesar lo absurdo de la solicitud, pero, al mismo tiempo, había algo de seriedad en sus palabras.
Justin la miró fijamente, sin apartar la mirada ni un segundo. Su rostro estaba serio, aunque había algo en su expresión que indicaba que estaba dispuesto a hacer todo lo que fuera necesario para que las cosas salieran como él quería.
— Es lo que quiero —dijo Justin, con tono firme—. Mi hijo, Pete, ha estado enfadado conmigo desde ayer. No ha parado de ignorarme y, lo peor, sigue preguntando por su madre. No quiero que esta situación se convierta en algo más grande de lo que ya es. He estado ocupado con los asuntos del hospital y no he tenido tiempo de atenderlo. Si tú, como su tía, pudieras pasar algo de tiempo con él, creo que podría calmarse un poco.
Nora lo miró en silencio, tratando de entender si lo que decía era cierto o si todo formaba parte de una maniobra más compleja. No tenía claro si debía sentirse conmovida por la situación de Pete o si, simplemente, era otra de las tácticas que Justin usaba para manipular las circunstancias. Ella sabía que este tipo de situaciones no siempre eran lo que parecían.
— ¿Y qué gano yo con esto? —su voz fue más fría y distante esta vez. No podía evitar ser cautelosa. No le gustaba sentir que estaba siendo manipulada, aunque sabía que su tía necesitaba un poco más de tiempo en el hospital antes de poder irse. Sin embargo, el trato parecía un intercambio extraño, y no sabía si debía aceptar sin más.
Justin, por su parte, pareció pensar por un momento, como si estuviera evaluando su respuesta antes de darla.
— Lo único que te pido es que, como su tía, estés con él un par de horas. Y a cambio, el hospital no tomará ninguna medida en tu contra. No te haré responsable de lo sucedido en la operación. Creo que es un trato justo para ambos. ¿No crees?
La propuesta era directa, simple, pero aún así le dejaba un sabor amargo en la boca. Nora frunció el ceño, sin saber qué pensar exactamente. Había algo en todo esto que no la convencía del todo. Estaba segura de que Justin no hacía estas propuestas sin un propósito detrás, y eso la ponía aún más alerta. Sin embargo, no podía negar que, de alguna manera, su tía estaría fuera de peligro si aceptaba el trato.
Nora suspiró profundamente, su mirada pasó de Justin a los demás presentes en el quirófano, como si estuviera buscando alguna otra salida a la situación. Finalmente, se rindió y asintió lentamente.
— Está bien, lo haré. Pero solo porque no quiero que mi tía tenga problemas. No te hagas ilusiones, esto no significa que haya cambiado de opinión sobre ti ni mucho menos.
Justin asintió, una ligera sonrisa apareció en su rostro, como si hubiera conseguido lo que quería. Sin embargo, la expresión de Nora seguía siendo indiferente, casi distante. Lo que él no sabía era que, aunque había logrado un pequeño avance, esto no significaba que las cosas fueran a ser fáciles a partir de ahí. Nora era astuta, y podría haber aceptado el trato, pero no era alguien que dejara de lado sus propios planes tan fácilmente.
— Gracias —respondió Justin, aunque su tono sonaba más a alivio que a verdadera gratitud.
Nora giró sobre sus talones y comenzó a caminar hacia la salida del quirófano. Mientras lo hacía, no pudo evitar sentir una sensación de incomodidad en su interior. Sabía que, por mucho que hubiera aceptado el trato, las cosas no se iban a resolver tan fácilmente. Había algo en Justin, algo en su propuesta, que no le daba la tranquilidad que pensaba obtener. Era como si ella hubiera entrado en un juego en el que no estaba segura de las reglas.
Detrás de ella, Justin la observaba con una mirada calculadora. En su mente, las piezas del rompecabezas comenzaban a encajar, pero aún no estaba claro si había hecho lo correcto al involucrarla en todo esto. Había algo extraño en su comportamiento, y algo más, algo que no podía ignorar, le decía que aún no se encontraba con toda la información.
Pero Nora ya había tomado una decisión. Aunque el trato parecía inofensivo, en su mente, las preguntas seguían sin respuestas.
