Capítulo 42: ¡Mamá, Salva a la Bisabuela!
El ambiente en el hospital era denso y tenso. Los médicos y enfermeras trabajaban a toda prisa, intentando mantener la vida de la Señora Hunt, mientras los familiares se desmoronaban en el pasillo, al borde de la desesperación. La situación había alcanzado un punto crítico, y todos parecían esperar lo peor.
Justin, con la mirada fija en la puerta de la sala de la UCI, trataba de mantener el control, pero la tensión se notaba en cada uno de sus gestos. Cuando sus tíos y su familia comenzaron a culpar a Pete por lo sucedido, su paciencia se agotó. El enojo se reflejaba claramente en su rostro, pero lo que más le preocupaba en ese momento era la vida de su abuela.
La intervención de Raymond, acusando a Pete de ser el causante de todo, hizo que Justin perdiera el control. A pesar de su intento de mantener la calma, no podía permitir que su hijo fuera atacado sin razón alguna. Sin pensarlo dos veces, actuó con rapidez y despojó a Fatty de su agresión. El niño gordo cayó al suelo, pero la acción de Justin fue suficiente para que la atmósfera cambiara.
Las palabras de Roger, acusando a Pete de empujar a la bisabuela según las grabaciones de las cámaras de seguridad, hicieron que la situación se volviera aún más grave. La familia parecía decidida a expulsar a Pete de los Hunt, y Justin se encontraba atrapado entre el deseo de proteger a su hijo y la creciente presión de su propia familia.
Sin embargo, en medio del caos, Pete, tembloroso y angustiado, corrió hacia la sala donde su bisabuela aún luchaba por su vida. Con los ojos enrojecidos de desesperación, se arrodilló junto a Nora y le suplicó que salvara a la mujer que tanto quería. La angustia de Pete era palpable, y su devoción por la bisabuela era más fuerte que cualquier acusación que pudiera enfrentarse.
Nora, al ver el dolor en el rostro de Pete y el nivel de desesperación que alcanzaba, sintió una punzada de empatía. Sabía que no podía esperar más. Ella era la clave en ese momento, la única que podía cambiar el curso de los acontecimientos. Miró fijamente a Pete, luego a la sala de la UCI, y en un susurro, dijo: «Lo haremos, Pete. Vamos a salvar a tu bisabuela.»
Con una determinación renovada, Nora se dirigió a la sala, tomando la decisión de intervenir. Sabía que tenía el poder de salvar una vida, y no iba a dejar que las acusaciones infundadas de la familia de Justin prevalecieran. Aunque los problemas familiares continuaban sin resolverse, la vida de la Señora Hunt ahora estaba en sus manos, y ella haría todo lo posible para mantenerla a salvo.
Justin, que había seguido cada paso de Nora, observó en silencio. Aunque el peso de la acusación hacia Pete le dolía profundamente, confiaba en ella y en sus habilidades. No podía permitir que su hijo fuera condenado sin pruebas claras, y en su corazón, sabía que Nora era la única persona capaz de salvar a la Señora Hunt.
La sala de la UCI era el escenario de una batalla entre la vida y la muerte, y mientras los minutos pasaban, cada decisión se volvía crucial.
