Capítulo 53: Píldoras
La tensión en el pasillo del hospital era palpable. Los miembros de la familia Hunt discutían con ardor, cada uno defendiendo su postura con firmeza. Nora, al llegar al hospital, se sintió como una espectadora en medio de un conflicto que no había anticipado. A medida que avanzaba hacia la sala VIP, las voces en el pasillo se alzaban más, y las palabras de Raymond se oían claramente, llenas de ira y acusaciones.
«¿Cómo puede decir que no fue Peter quien lo hizo?» Raymond, visiblemente enfadado, no dejaba de reprochar a Justin. «Las cosas ya han llegado a este punto, ¡y todavía lo niega rotundamente! ¿No va a admitirlo hasta que mamá se despierte para testificar? ¡Qué tan ridículo es eso! Si asesina a alguien, ¿también va a esperar que la víctima vuelva a la vida y testifique contra él?»
A esas palabras, Howard, que estaba en un lado, intentaba calmar la situación. Con los músculos de sus brazos claramente visibles a través de la camiseta negra que llevaba puesta, tocó su nariz antes de intervenir. «Tío Raymond, lo que el abuelo quiere decir es que Pete sigue siendo un niño de cinco años…»
Pero Raymond no estaba dispuesto a ceder, y su tono se volvía cada vez más agresivo. «¡Howard, tu abuelo siempre ha hecho una clara distinción entre los asuntos oficiales y los personales! Si no eres capaz de hacerlo, ¿por qué se te debería permitir asumir la responsabilidad de vigilar la casa familiar?»
Con esas palabras, la tensión en el ambiente alcanzó su punto máximo. Justin, que estaba tranquilo y en silencio, se mantenía firme. Ningún gesto de su parte mostraba emoción alguna ante los ataques de Raymond. Howard, visiblemente incómodo, trataba de calmar los ánimos, pero las acusaciones seguían lloviendo sobre ellos.
Raymond, sin perder el ritmo, apuntó directamente a Justin. «No es de extrañar que hayas conseguido que lo haga una doctora a la que nunca hemos visto antes. No es de extrañar que mamá aún no se haya despertado». Sus palabras no solo desafiaban a Justin, sino que implicaban una sombra de duda sobre la profesionalidad del equipo médico que había intervenido en la operación.
En ese preciso momento, la puerta de la sala VIP se abrió de golpe. Todos se quedaron en silencio, mirando con sorpresa cuando la Dra. Tina York salió rápidamente de la habitación. Su rostro reflejaba una mezcla de emoción y ansiedad, como si hubiera presenciado algo importante dentro de la sala. La atmósfera en el pasillo se volvió aún más tensa, como si todos estuvieran esperando una explicación.
La familia Hunt se quedó en silencio, mirando a la doctora, pero nadie se atrevió a preguntar. El aire estaba cargado de incertidumbre, y la mirada de Justin seguía siendo imperturbable, pero ahora algo en sus ojos parecía reflejar el peso de lo que había sucedido.
Nora, al ver la escena desde la puerta, se quedó inmóvil por un momento, observando el caos con creciente preocupación. No solo por el estado de la abuela de Justin, sino por las tensiones familiares que parecían estar acumulándose sin control. La situación de Pete se volvía cada vez más complicada, y ella no sabía cómo se iba a resolver.
Finalmente, Nora decidió actuar. Con paso firme, se acercó a la puerta de la sala VIP. Sin pensarlo demasiado, entró, decidida a enfrentar lo que estaba por venir. Sabía que las cosas en la familia Hunt no eran fáciles, pero su presencia allí podría ser la clave para calmar la situación o, al menos, para comprender mejor lo que estaba sucediendo.
