Capítulo 60: Mi Hija Luce Como su Padre
Nora sacó su teléfono móvil nuevamente, deslizando su dedo por la pantalla con delicadeza. Después de unos toques rápidos, abrió su galería y, sin decir una palabra, le mostró a Justin una foto de Cherry. La niña estaba sentada sobre una alfombra, rodeada de juguetes, sonriendo con una alegría genuina. En sus ojos brillaba una chispa traviesa, algo que Justin reconoció inmediatamente, aunque no sabía exactamente qué lo había sorprendido. Quizás la intensidad de su mirada, o la forma en que sus labios se curvaban hacia arriba. Era una sonrisa enérgica, tan única, que parecía sacada de la misma esencia que él tenía cuando era joven.
«Esta es Cherry», dijo Nora sin apartar los ojos del teléfono, casi como si se sintiera un poco incómoda, pero lo decía con una naturalidad tranquila.
Justin observó la foto en silencio, como si estuviera analizando cada detalle. Por un momento, sus ojos se suavizaron y una ligera sorpresa cruzó su rostro. La niña parecía tener los rasgos de Nora, pero había algo en su expresión que le resultaba familiar. Su mirada, llena de una curiosidad y desbordante energía, le recordó a alguien más, alguien cercano a él.
«Es… interesante», murmuró Justin, como si estuviera evaluando algo en su mente. «Parece… bastante parecida a su padre», agregó, sin saber si lo decía como una observación inocente o como una reflexión interna.
Nora levantó la mirada del móvil y lo miró fijamente, su rostro impasible, pero con una pequeña sonrisa que comenzaba a asomarse. «Sí, tiene más de él que de mí, aunque si te soy honesta, a veces me sorprende lo que hereda de mí, en sus gestos, en sus manías», dijo mientras guardaba el teléfono en su bolso.
El ambiente se hizo ligeramente más pesado, como si el tema de Cherry abriera una pequeña puerta a reflexiones más profundas. Justin, sin embargo, permaneció en silencio, observando la foto de la niña un instante más, con una expresión que parecía oscilar entre el interés genuino y la incomodidad. La imagen de Cherry, una niña tan pequeña, tan llena de vida, lo hizo preguntarse por un momento si alguna vez habría sido capaz de aceptar un papel en la vida de una hija que no era suya. Sin embargo, lo que le sorprendió más fue cómo había reaccionado a esa idea, cómo algo tan sencillo como una foto podía hacerle pensar de forma tan distinta.
«Cherry está bien», agregó Nora finalmente, rompiendo el silencio que había caído entre ellos. «Es una niña feliz, y gracias por preguntar». Sus palabras parecían querer restar importancia al asunto, como si realmente no le diera mucha importancia hablar de su hija con alguien como Justin.
Pero Justin no podía evitar sentir que algo había cambiado en él, algo que había estado latente pero que se hacía cada vez más claro. Esa idea de tener una hija, de ser parte de la vida de alguien como Cherry, parecía un concepto lejano, casi imposible de aceptar. Sin embargo, al ver la foto y escuchar la tranquilidad en la voz de Nora, una parte de él empezó a dudar.
Antes de que pudiera procesar más pensamientos, Simon regresó de entre la multitud, con el rostro serio y algo alterado. «Justin, necesitamos hablar», dijo sin rodeos, interrumpiendo la pequeña pausa que habían tenido. A continuación, dirigió una mirada rápida hacia Nora, luego a Justin, como si algo urgente estuviera por ocurrir. «Ahora no es el momento para esto, pero tenemos que hablar sobre lo que está pasando con los Anderson».
Justin asintió lentamente, con una expresión que se tornó más seria al escuchar la mención de los Anderson. Sin decir una palabra más, giró hacia Simon, dándole a entender que ya era hora de hablar de negocios. «Vamos», dijo brevemente, pero con tono autoritario, mientras echaba una última mirada a Nora. Ella permaneció allí, observando en silencio, pero sus ojos parecían seguirlo, como si intentara leer lo que pasaba por su cabeza.
Al verlo alejarse, Nora suspiró levemente, mientras sus pensamientos giraban en torno a lo que acababa de ocurrir. Había sido una conversación ligera, pero, al mismo tiempo, una que dejaba mucho espacio para la reflexión. De alguna forma, las palabras de Justin, el interés en su hija, comenzaban a hacerle preguntarse si su vida cambiaría de alguna forma si él decidiera involucrarse más, aunque fuera de manera indirecta.
Sin embargo, algo en su interior le decía que la pregunta seguía siendo la misma. ¿Qué haría Justin si realmente tuviera que involucrarse con su vida y la de Cherry? ¿Sería capaz de aceptar un papel en sus vidas, o simplemente sería un momento pasajero de curiosidad?
La respuesta, aunque incierta, parecía estar más cerca de lo que ella pensaba.
