Capítulo 72: ¡Exenta de la Entrevista!
Cherry sonrió con una dulzura inocente, pero sus palabras no podían haber sido más directas. «¿No tienes que hacer una entrevista para entrar a este jardín? Mamá me dijo que si pasamos, es porque lo hicimos bien, ¿no?».
Miranda la miró con sorpresa, sin entender muy bien cómo una niña tan pequeña podría decir algo tan directo. Estaba acostumbrada a que los niños de su círculo social, a pesar de ser niños de familias adineradas, no hablaran con tanta franqueza.
Nora, al ver la confusión de Miranda, aprovechó para intervenir con calma, como si nada fuera lo que realmente estaba ocurriendo. «No todas las entrevistas son lo que parecen, Miranda. Algunas cosas, ya sabes, se resuelven más rápido si sabes a quién preguntar y con quién hablar».
Miranda, aunque algo desconcertada, no quiso mostrar debilidad frente a la familia Anderson. Se cruzó de brazos y con una sonrisa forzada dijo: «Bueno, eso lo veremos. Es sorprendente que algunos logren lo que otros no. Pero claro, no todos tienen el mismo tipo de contactos».
Logan, que había estado en silencio observando la interacción, no pudo evitar soltar una ligera carcajada. «¿A qué te refieres con ‘contactos’? Aquí no estamos jugando a los favores. Si nos conoces tanto, ya sabrás que no necesitamos hacer nada fuera de lo común», dijo, mirando a Miranda con una mezcla de ironía y diversión.
Miranda, sintiendo que la situación se le escapaba, cambió de postura rápidamente y sonrió con cierto tono de superioridad. «Claro, claro. No soy yo quien debe opinar sobre lo que se necesita. Cada uno tiene su forma de hacer las cosas», respondió, desviando la mirada.
Cherry, sin perder la oportunidad de seguir jugando con sus palabras, añadió: «Mamá dice que la gente que necesita hacer muchas entrevistas es porque no tiene suficiente dinero para pagar el cupo».
El aire en la habitación se volvió un poco más tenso. Miranda pareció quedarse sin palabras. Melissa, sintiendo la tensión, intentó suavizar la situación: «Vamos a calmarnos, por favor. Todos sabemos que es un momento estresante».
Pero Nora, al notar que había dejado a Miranda sin respuesta, decidió aprovechar la oportunidad para poner fin a la conversación. «Lo que realmente importa es que Cherry ya tiene su lugar asegurado. Así que no vamos a preocuparnos más por las entrevistas ni por los favores que se suponen que deben hacerse, ¿verdad?».
Miranda, viendo que la conversación no iba a llevarla a ningún lado, simplemente asintió, aunque su rostro aún mostraba cierta incomodidad. «Claro, claro… No hay problema».
Nora sonrió suavemente. «Me alegra que lo entiendas». Luego, se giró hacia Cherry y, como si nada hubiera pasado, le acarició la cabeza. «Vamos, cariño, tenemos mucho que hacer hoy».
Logan, que aún mantenía una ligera sonrisa en su rostro, miró a Miranda por última vez antes de seguir a Nora y Cherry. «Bueno, ya basta de juegos. ¿Te parece, Miranda?»
Miranda, con el rostro ligeramente rojo por la frustración, no respondió, solo observó mientras se alejaban. Era claro que no se esperaba que las cosas terminaran de esa manera.
Cuando ya estaban fuera de la sala, Nora respiró hondo y miró a Logan con una expresión serena. «Lo manejaste bien. Pero no podemos olvidarnos de por qué estamos aquí».
Logan asintió, sabiendo exactamente a qué se refería. «Lo sé. Aunque no me gusta cómo se manejan las cosas por aquí, no puedo evitar sentir que a veces hay que hacer lo necesario para proteger lo que es nuestro».
Nora asintió en silencio, su mirada fija hacia el frente. La batalla estaba lejos de haber terminado, pero al menos había ganado una pequeña victoria ese día.
