Capítulo 82: Rachel Wood, ¡Trae esa Cara Tuya!
La atmósfera en el Hotel Finest comenzó a volverse más densa a medida que las personas se agrupaban en la pista de baile. La fiesta, que en un principio parecía ser solo una reunión social, se había convertido en una especie de campo de batalla emocional, y todo gracias a los pequeños juegos de poder que se estaban librando en ese momento.
Sheril, con su elegante vestido rojo, caminaba con paso firme, aunque su rostro mostraba señales de inquietud. Nora, que iba a su lado, podía notar cómo la presión se acumulaba en los hombros de su amiga. Era claro que, aunque intentaba mantener la compostura, Sheril estaba profundamente afectada por la presencia de Rachel y Caden, quienes ahora compartían una conexión mucho más estrecha que la que ella había imaginado.
Rachel, siempre encantadora, se acercó a ellas con una sonrisa brillante. En su rostro no había ni una sombra de duda. Era como si todo estuviera perfectamente en su lugar, y al mismo tiempo, parecía disfrutar de la tensión que se había instalado entre Sheril y Caden. Cuando Rachel preguntó por el compañero de baile de Sheril, la joven no pudo evitar tensarse.
—Caden y tú siempre fueron la pareja estrella en la pista —dijo Rachel con una sonrisa que intentaba ser amistosa, pero que sonaba más como una burla velada—. ¿Por qué no aparece hoy tu compañero?
Sheril apretó los puños, intentando no mostrar su incomodidad, pero el daño ya estaba hecho. Era obvio que las palabras de Rachel eran solo una pequeña pieza del rompecabezas que Rachel había comenzado a montar a su alrededor. ¿Cómo podía Sheril seguir ignorando lo que había sucedido entre ella y Caden? No solo había sido un desaire en la pista de baile, sino una traición a sus sentimientos más profundos.
Mientras tanto, Nora, que observaba todo en silencio, sentía cómo su paciencia comenzaba a agotarse. Aunque no era ajena a las intrigas sociales y a los juegos de poder, esta vez sentía que algo debía hacerse para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Sabía que la llegada de Tanya podría ser la clave para reestablecer el equilibrio.
Sacó su teléfono móvil y vio que tenía un mensaje de Tanya. La conocida bailarina había llegado a Nueva York, y lo que parecía una simple casualidad era, en realidad, la oportunidad que Nora había estado esperando. Tanya siempre había sido una persona extrovertida, dispuesta a sumarse a cualquier tipo de evento que prometiera diversión y emoción.
Nora, con una sonrisa en el rostro, respondió rápidamente a su mensaje, enviándole la dirección de la fiesta. Tanya respondió con entusiasmo, asegurándole que iría de inmediato. «¡Voy ahora mismo! ¡Espérame!» decía el mensaje, y a Nora no le sorprendió en absoluto. Sabía que Tanya nunca dejaría pasar una oportunidad de brillar.
El sonido del teléfono de Nora interrumpió el murmullado ambiente que se había creado en la sala. Mientras Sheril y Rachel intercambiaban palabras tensas, Nora leyó en silencio el mensaje de Tanya. Algo en sus ojos reflejaba una resolución firme. Cuando dejó el teléfono en su bolso, su mirada se endureció.
La fiesta seguía su curso, y los murmullos sobre la ausencia de la Señorita Smith, quien siempre había organizado los eventos de la alta sociedad, comenzaron a mezclarse con las conversaciones sobre las aspiraciones de Rachel y Caden. Rachel, sin duda, había tomado las riendas de la noche, pero Nora sabía que eso estaba a punto de cambiar. Las piezas del tablero estaban a punto de ser reordenadas.
Cuando llegaron al salón de la fiesta, Sheril, que había intentado mantener una fachada de tranquilidad, se detuvo por un momento al ver a Caden y Rachel bailando juntos. El contraste entre la pareja perfecta que alguna vez formaron y lo que ahora se estaba desarrollando frente a ella era insoportable. Los susurros a su alrededor solo intensificaron la herida que sentía en su corazón.
—¿No es Caden la pareja de baile de Sheril? —se escuchó a alguien decir—. ¿Por qué está ahora con Rachel?
El comentario llegó a los oídos de Sheril como una daga afilada. Aunque intentó disimular su malestar, era claro que la situación no podía ser más dolorosa. Nora, al percatarse de su incomodidad, le dio una ligera palmada en la espalda, sugiriendo que se alejaran un poco de la multitud.
—Vamos a la esquina —dijo Sheril con voz baja, como si intentara escapar de todo el caos que la rodeaba.
Sin embargo, antes de que pudieran hacer más que unos pocos pasos, Rachel las vio desde la distancia y se acercó rápidamente con una sonrisa resplandeciente. Tomó a Caden de la mano y se adelantó hacia ellas.
—¡Sheril, qué alegría verte! —dijo con entusiasmo—. ¡Caden y tú siempre han sido la pareja favorita en estos eventos! Estaba pensando en competir con ustedes este año, pero mira, ahora estoy bailando con él.
La mirada de Sheril se endureció al escuchar las palabras de Rachel. Aunque trató de mantener la calma, su incomodidad era evidente. En ese momento, el pitido de un mensaje de texto de Nora interrumpió la escena. Nora, con una mirada más decidida que nunca, leyó el mensaje de Tanya: «¡Llego en un momento!».
Las piezas del rompecabezas comenzaban a encajar, y Nora sabía que la noche aún no había terminado. Esta fiesta, que parecía estar llena de traiciones y juegos, pronto se convertiría en el escenario de un giro inesperado. Las cartas estaban sobre la mesa, y Nora estaba dispuesta a jugar.
