Capítulo 14:
Avery se tensó al ver cómo los ojos de Elliot se fijaban peligrosamente en la bolsa de pastillas de calcio que había intentado esconder. El silencio entre ellos se volvió denso, como si el aire mismo estuviera cargado de electricidad. Sabía que tenía que dar una respuesta, pero no quería explicarle nada. Había aprendido a las malas que hablar con él solo llevaba a más complicaciones. Sin embargo, a medida que Elliot la observaba fijamente, la presión aumentaba.
Finalmente, tras un largo silencio, Avery dio un paso atrás, intentando mantener la calma, aunque su corazón latía a toda velocidad. Estaba claro que él no dejaría pasar la mentira.
—No es nada importante —respondió con voz tranquila, pero con una ligera tensión. Su tono intentaba sonar natural, aunque la incomodidad que sentía era evidente. No quería que él supiera nada sobre su embarazo, no quería que fuera parte de su vida.
Elliot no dijo nada de inmediato, pero su mirada se hizo más penetrante. Parecía estar procesando sus palabras, como si estuviera buscando alguna fisura en su mentira. Avery trató de evitar su mirada, pero no pudo. Sabía que Elliot la estaba evaluando, buscando alguna señal de que algo no cuadraba.
—¿Por qué no me lo dices? —su voz sonó baja, casi como un susurro, pero cargada de una intensidad fría y peligrosa—. No entiendo por qué siempre tienes que esconder cosas. ¿Crees que eso cambiará algo?
Avery sintió que la presión en su pecho aumentaba, como si estuviera atrapada entre las cuerdas. ¿Cómo podía explicarle que no quería que supiera sobre su embarazo? No quería que él usara eso como un arma más en su interminable guerra emocional. Pero tampoco podía mentirle más, ya estaba en un punto donde las mentiras no serían suficientes para mantener las cosas en su lugar.
—Es solo un suplemento para la salud —respondió, esta vez con más firmeza, como si pudiera quitarle importancia al asunto—. No tiene nada que ver con lo que piensas.
Elliot la miró en silencio durante un largo momento, evaluando su respuesta, intentando leer entre líneas. Avery sabía que, aunque no dijera nada, Elliot no era un hombre fácil de engañar. Su mirada fría la perforaba, buscando cualquier signo de mentira. Pero, por alguna razón, parece que decidió no presionar más en ese momento.
Después de lo que pareció una eternidad, Elliot finalmente dio la vuelta, sin decir una palabra más, y comenzó a caminar hacia el salón. Aunque no hubo confrontación directa, Avery sabía que no se olvidaría de lo que acababa de pasar. La tensión seguía allí, flotando en el aire, como si no hubiera acabado de manera definitiva.
Avery se quedó en el mismo lugar, observando cómo él se alejaba. El corazón le seguía latiendo acelerado, y una sensación extraña se apoderó de su estómago. ¿Por qué siempre tenía que estar en esta posición cuando se trataba de él? ¿Por qué tenía que esconder tanto, incluso cuando no quería hacerlo?
Finalmente, después de unos segundos, se dio la vuelta y caminó hacia su habitación. Cerró la puerta con suavidad, tratando de dejar fuera la ansiedad que la embargaba. Pero incluso cuando estaba a solas, las palabras de Elliot seguían resonando en su mente, su mirada fija y calculadora aún presente en su memoria. ¿Cuánto más tendría que soportar antes de que todo esto se acabara? ¿Cuánto tiempo más podría mantener su vida en pie mientras Elliot siempre la acechaba con sus demandas y su fría indiferencia?
Se dejó caer en la cama, mirando el techo, sin poder dejar de pensar en la conversación que acababa de tener. Elliot seguía siendo un misterio para ella, pero al mismo tiempo, parecía tener el control de todo. Su mente comenzaba a dar vueltas, buscando una salida, una forma de escapar de todo esto. Pero sabía que no podía hacerlo aún. Tenía que esperar. Tal vez una oportunidad aparecería, tal vez algo cambiaría, pero por ahora, su única opción era aguantar.
La inquietud seguía ahí, apretándole el pecho, mientras intentaba encontrar alguna forma de seguir adelante. Porque a pesar de todo, ella sabía que no podía rendirse. Tenía que seguir luchando, aunque eso significara vivir en este laberinto de emociones y mentiras.
