Cuando sus ojos se abrieron

Cuando sus ojos se abrieron(27)

Capítulo 27:

Avery Tate se quedó en silencio por un momento, procesando lo que acababa de escuchar. Las palabras del vicepresidente Shaun Locklyn resonaron en su mente como un eco constante. «¡De ninguna manera dejaré que este plan siga adelante!» pensó con furia, pero su rostro se mantenía sereno. Aunque las intenciones del vicepresidente eran claras, y su propuesta completamente inaceptable, Avery sabía que no podía reaccionar precipitadamente.

Shaun había sido cercano a su padre, pero ahora su verdadera naturaleza estaba saliendo a la luz. Su propuesta de vender el sistema y repartir el dinero le daba igual que la empresa quebrara. A sus ojos, la codicia había empañado por completo cualquier lealtad o sentido de ética que pudiera haber tenido en el pasado.

—«Tate, ya que no podemos mantener viva Industrias Tate, ¡dejémosla quebrar! Venderemos este sistema en secreto y nos repartiremos el dinero. Así seremos todos ricos.»— dijo Shaun, con una sonrisa astuta mientras ajustaba sus gafas. —«Si las Industrias Tate no quiebran, el dinero de Jun Hertz no caerá en nuestros bolsillos.»

Avery lo miró fijamente, pero sus pensamientos se agolpaban en su mente. ¿Cómo podía este hombre, que había trabajado junto a su padre durante tantos años, ser tan despiadado y tan desalmado? Las palabras de Shaun eran una traición clara y evidente, y ella no podía permitirlo. El sistema desarrollado por su padre no solo era una herramienta poderosa para el futuro de la industria, sino también una oportunidad que debía protegerse a toda costa. No permitiría que un par de manos codiciosas destruyeran lo que tanto había costado construir.

Sin decir una palabra, Avery giró sobre sus talones y salió rápidamente de la oficina. Cada paso que daba resonaba en sus oídos, pero su mente ya estaba pensando en cómo tomar control de la situación. «No voy a dejar que esto se caiga tan fácilmente,» pensó con determinación. «Voy a pelear por mi padre, por lo que él dejó, por lo que él soñó para esta empresa.»

El peso del retrato familiar que colgaba en la pared del despacho se hizo más evidente cuando ella entró en la sala donde se encontraba la caja fuerte de su padre. Era una imagen antigua, donde aparecían su madre, su padre y ella, los tres sonriendo juntos. Avery no pudo evitar sentirse abrumada por la tristeza al mirarlo. «Papá, ¿cómo pudiste dejarnos a esta distancia?» se preguntó mientras sentía el nudo en su garganta. La herida de la pérdida de su padre nunca había sanado, y el hecho de que todo lo que él había construido estuviera ahora en riesgo solo aumentaba el dolor.

Pero aunque su corazón estaba apesadumbrado, Avery no era una persona que se dejara vencer fácilmente. Sabía que su padre había confiado en ella para continuar su legado, y no iba a fallarle. En ese momento, la idea de que todo lo que había luchado por construir pudiera desmoronarse debido a la codicia de unos pocos le hizo hervir la sangre. «No puedo dejar que esto se hunda,» pensó con firmeza. «Voy a salvarlo, aunque tenga que luchar hasta el final.»

Con una determinación renovada, se acercó a la puerta oculta que conducía a la caja fuerte de su padre. Cuando la abrió, lo primero que vio fue la caja fuerte, imponente y desafiante. A su alrededor, el espacio parecía pequeño, casi claustrofóbico, y la imagen del retrato familiar se desvanecía en la neblina de sus pensamientos. No podía pensar en otra cosa que en cómo abrir esa caja y descubrir qué secretos guardaba dentro.

«Este es el legado de papá, y no voy a dejar que se lo lleve alguien más.» pensó mientras observaba la caja con la esperanza de encontrar una solución. Pero también sabía que debía ser cautelosa. La información que su padre había dejado allí podría ser crucial, y si caía en las manos equivocadas, las consecuencias serían desastrosas.

El vicepresidente había hablado con tanto desdén sobre la empresa y el sistema, pero Avery sabía que la verdadera importancia de ese sistema no era solo el dinero que podía generar, sino el impacto que tendría en la industria. «No puedo permitir que lo vendan solo por codicia,» pensó con rabia. «Esto es más grande que todo eso.»

El vicepresidente había mencionado que la única forma de acceder al sistema era a través de la contraseña de la caja fuerte, y Avery se dio cuenta de que tenía que conseguirla, no importaba cómo. «Papá, ¿me dejaste alguna pista? ¿Algún indicio sobre cómo abrir esta caja?» pensó mientras tocaba el frío metal de la caja fuerte. «Voy a encontrarlo, no me rendiré.»

Después de un largo momento, Avery comenzó a pensar en todas las veces que había estado con su padre, todos esos momentos en los que él le había hablado de la empresa y de sus sueños para el futuro. «Papá nunca me abandonó, él siempre me preparó para esto,» pensó con convicción. «Este es el momento, debo descubrir la contraseña.»

De repente, recordó algo: su padre siempre había sido muy meticuloso, pero también sabía cómo esconder secretos. Tal vez no le había dado la contraseña directamente, pero algo le decía que en algún lugar de su vida diaria, él le había dado una pista. «Voy a encontrar esa pista,» pensó, y decidió que no dejaría que su trabajo fuera en vano.

Con esa nueva determinación, Avery se preparó para abrir la caja, sin saber aún lo que encontraría dentro, pero con la certeza de que no se detendría hasta descubrir la verdad.