Se vuelve glamurosa tras la anulación del compromiso

Se vuelve glamurosa tras la anulación del compromiso(15)

Capítulo 15: Los Hermanos se Encuentran

Ambos se quedaron en silencio, mirando el uno al otro. El tiempo parecía haberse detenido, y todo a su alrededor quedó suspendido en un inquietante silencio. Los pasos de Cherry resonaron débilmente en el pasillo, mientras Pete la observaba con una expresión casi distante, como si estuviera absorto en sus propios pensamientos. Por un momento, ninguno de los dos habló, como si las palabras se hubieran perdido en el aire entre ellos.

Finalmente, fue Cherry quien rompió el silencio. Su voz, suave pero clara, se deslizó en el ambiente.

—¿Qué haces aquí? —preguntó, sorprendida por la presencia de Pete en un lugar tan solitario y apartado del hotel.

Pete la miró un momento, sin responder de inmediato. La tensión en su rostro era evidente, como si estuviera luchando consigo mismo antes de decidir hablar. Al final, su respuesta fue breve y algo vacilante.

—No quiero estar allí —dijo, señalando con un gesto vago la dirección de su habitación, sin querer especificar demasiado.

Cherry frunció el ceño al escuchar sus palabras. No era difícil adivinar que Pete no estaba pasando por un buen momento. Aunque no lo expresara de manera abierta, su actitud lo decía todo. Parecía estar huyendo de algo, o de alguien, tal vez de la misma manera en que ella misma intentaba escapar, aunque en su caso el propósito fuera completamente diferente.

La pequeña figura de Cherry, que se mantenía erguida frente a él, pareció entender perfectamente lo que él quería decir, y sus ojos mostraron una comprensión silenciosa. Sabía lo que era sentirse atrapada en un lugar donde no querías estar, y, en ese instante, su empatía por Pete surgió sin que lo pensara dos veces.

—Yo tampoco quiero estar allí… —murmuró, más para sí misma que para Pete, pero lo suficientemente fuerte como para que él la escuchara. Sus palabras parecieron un susurro que se unió al aire de la noche, haciendo que el ambiente se volviera aún más denso.

Pete, al escucharla, levantó la mirada, sus ojos fijos en ella. No parecía esperarlo, pero su respuesta, aunque corta, fue directa.

—¿Por qué estás aquí? —preguntó, curioso, pero con una leve nota de desconfianza.

Cherry se sintió un poco sorprendida por la pregunta. Normalmente, no solía compartir demasiado sobre sí misma con los demás, especialmente con alguien que no conocía tan bien. Sin embargo, algo en los ojos de Pete le hizo decidirse a ser honesta, aunque solo fuera por un momento.

—Estoy buscando a mi papá… —respondió con una mezcla de tristeza y determinación. A veces, las palabras salían solas, especialmente cuando el corazón necesitaba liberarse de los pensamientos que lo atormentaban.

Pete la observó en silencio, sus ojos reflejaban algo de empatía, aunque no lo dijera en voz alta. Por un instante, pareció haber entendido lo que ella sentía, lo que estaba buscando en ese momento. Era un sentimiento compartido, aunque ambos estuvieran en mundos diferentes, el peso de la ausencia parecía unirlos de una manera silenciosa.

—¿Quieres que te ayude? —preguntó Pete, con una expresión casi pensativa. Era un ofrecimiento que rara vez hacía, pero algo en la atmósfera entre ellos lo impulsó a decirlo.

Cherry lo miró sorprendida, sin poder ocultar su sorpresa por la oferta. Pete nunca había mostrado interés en ayudar a los demás, mucho menos a alguien que no fuera de su círculo cercano. Sin embargo, la seriedad en su rostro hizo que Cherry se sintiera un poco más segura de que, al menos en ese momento, Pete quería ofrecerle algo más que indiferencia.

Ella asintió lentamente, sus ojos brillando con una mezcla de gratitud y sorpresa.

—Está bien, gracias —respondió, su voz un poco más suave, como si se hubiera aliviado de un peso al aceptar su ayuda.

Juntos, comenzaron a subir las escaleras en silencio. Sus pasos resonaban suavemente en el pasillo vacío, creando una melodía silenciosa entre ellos. Aunque no hablaban, el simple hecho de estar juntos en ese momento les daba una sensación de compañía, algo que ambos necesitaban sin saberlo del todo.

Mientras subían, Cherry miraba hacia adelante, pero sus pensamientos seguían a Pete, observando cómo caminaba sin hacer mucho ruido. Ella no sabía exactamente qué esperaba encontrar, pero algo en el gesto de Pete le decía que este momento sería diferente.

Al llegar a la siguiente planta, Pete se detuvo un momento, mirando hacia atrás, como si algo lo hubiera inquietado. Sus ojos se encontraron nuevamente con los de Cherry, y, por un segundo, todo se detuvo. Era una mirada cargada de emociones no expresadas, de silencios compartidos, y de una comprensión mutua que no necesitaba palabras para existir.

—Vamos —dijo Pete finalmente, y siguió adelante, guiando a Cherry hacia el lugar que había prometido mostrarle. A pesar de su silencio habitual, parecía decidido a no dejarla ir sola.

El eco de sus pasos continuó llenando el espacio vacío del hotel mientras subían, dos almas buscando algo que ni ellos mismos entendían completamente. Y aunque el silencio seguía siendo su compañero constante, había algo reconfortante en él, como si, por fin, no estuvieran tan solos.