Capítulo 26: Un Organismo Unicelular
Pete se quedó en silencio, observando detenidamente a su madre con una expresión algo confusa. No entendía por qué la señora Lewis hacía esa pregunta. No era nada raro que Cherry estuviera usando un pijama diferente al que había usado antes, considerando que ya estaba en casa. Pero, por alguna razón, el tono en la voz de la señora Lewis parecía tener un toque de preocupación, y eso inquietaba un poco a Pete.
Nora, por su parte, también parecía desconcertada. Se detuvo un instante y miró a Cherry, sus ojos se entrecerraron mientras observaba el pijama que llevaba puesto. Algo en su intuición le decía que había algo extraño en todo esto, aunque no podía precisar qué era exactamente. Recordaba que Cherry había tenido otro pijama puesto antes, pero no podía decir con certeza si había sido el mismo que la había visto horas antes. Algo definitivamente no estaba bien, pero Nora no estaba segura de qué.
Pete, consciente de la atención que la señora Lewis y su madre le estaban prestando, se sintió incómodo y decidió dar una explicación rápida para no levantar más sospechas. «Es… es que me sentía un poco incómoda con el otro pijama, mamá,» dijo con una sonrisa nerviosa. «Pensé que este era más cómodo.»
La señora Lewis no parecía completamente convencida, aunque decidió no profundizar más en el tema. Sin embargo, su mirada aún contenía algo de escepticismo, como si sospechara que algo no estaba del todo claro.
«Está bien,» dijo la señora Lewis finalmente, pero su tono indicaba que no estaba completamente satisfecha con la respuesta. «Pero recuerda lo que te dije, Cherry. No quiero que te metas en problemas.»
Nora, aún con cierta inquietud, observó a Cherry con atención, pero su mente parecía estar en otra parte, especialmente en todo lo que había sucedido con Justin. A pesar de sus dudas, asintió y contestó: «Sí, mamá, no lo haré más.»
Las dos se dirigieron al salón, pero Pete se quedó atrás un momento, con la mente llena de preguntas. Algo no cuadraba, y no estaba seguro de si su madre había notado algo más o si la señora Lewis simplemente había sido muy perspicaz. No podía quitarse la sensación de que las cosas se estaban complicando. Todo el plan podría estar en peligro si no mantenían todo bajo control.
Miró a lo lejos, donde se escuchaba la voz de Cherry, quien, a pesar de su tono preocupado, intentaba tranquilizarse. Pete, sin embargo, no podía evitar sentir que la situación estaba a punto de salirse de control. Todo estaba bien por ahora, pero no podía evitar preguntarse cuánto tiempo más podrían seguir ocultando la verdad.
El ambiente en la casa había cambiado. Las sospechas de los adultos estaban comenzando a crecer, y el juego de secretos y engaños empezaba a volverse más difícil de mantener. Pete sabía que debían ser muy cuidadosos en los próximos días, porque si todo llegaba a salir a la luz, las consecuencias podrían ser impredecibles. No era solo una cuestión de mantener una mentira; ahora había que gestionar la verdad sin que nadie se diera cuenta de lo que realmente estaba ocurriendo.
Finalmente, mientras se dirigía al salón, Pete se preguntaba si realmente todo esto valía la pena. Pero, por ahora, no tenía otra opción. No podía dar marcha atrás.
