Capítulo 35: ¡¿Los Anderson de Nueva York?!
La coincidencia era sorprendente. Los dos grupos se encontraron en el vestíbulo de la tercera planta, en ese espacio elegante y amplio del Hotel Finest. Justin, acompañado de sus hijos, se encontraba frente a Cherry, quien estaba con una mirada despreocupada, su presencia siempre tan juvenil y vibrante.
La mirada de Pete se cruzó con la de Cherry y, a pesar de que había algo de distancia entre ellos, el aire que rodeaba a los dos era claramente diferente del resto. Con una sonrisa traviesa, Pete levantó una ceja, mientras que Cherry, con su usual actitud juguetona, le respondió con una ligera inclinación de cabeza, como si reconociera el inevitable encuentro.
Por otro lado, los ojos de Justin se encontraron brevemente con los de Nora, quien estaba acompañada por Melissa. La conexión entre ellos fue inmediata, aunque aún había una atmósfera de misterio flotando en el aire. A pesar de que Melissa ya se había presentado como la tía de Nora, Justin no pudo evitar sentir que había algo más en esa mujer. Su porte y elegancia no pasaban desapercibidos.
Melissa, al notar la presencia de Justin, se acercó a él con una sonrisa que, aunque amigable, mostraba un trasfondo de conocimiento tácito. «Así que finalmente nos encontramos, Justin,» dijo, su voz suave pero firme. «Parece que el destino nos ha reunido en más de una ocasión.»
Justin, que normalmente mantendría su postura severa, permitió que sus labios se curvaran levemente en una sonrisa. «Así parece,» respondió, su tono algo más relajado de lo que normalmente sería con alguien que no conocía bien.
El ambiente estaba cargado de tensión y de conexiones no dichas. Pete observaba a Cherry con una ligera sonrisa en su rostro, mientras que Chester, que parecía ser más observador de lo que sus padres pensaban, había notado el aire de seriedad entre los adultos.
«¿Vas a hacer una escena aquí, Cherry?» bromeó Pete en voz baja, sin dejar de mirar a su hermana.
Cherry, que estaba mirando a Nora y a los adultos con una curiosa mezcla de interés y desdén, no tardó en responder. «No tengo tiempo para escenas,» dijo con una sonrisa traviesa. «Pero ¿quién sabe? Tal vez me aburra más tarde.»
Mientras tanto, Melissa había comenzado a conversar con Nora. «Tu madre tenía una gran belleza, Nora. Me recuerda mucho a ti, aunque tú tienes algo más de… tranquilidad en tu mirada,» comentó, casi como si la observación fuera una prueba de alguna conexión más profunda.
Nora no dijo nada, pero su mirada se endureció ligeramente. «¿De qué conocía mi madre a usted?» Su voz era tranquila, pero había una pizca de curiosidad y cautela.
Melissa, sin perder su tono suave, le respondió: «Tu madre y yo compartimos ciertos lazos en el pasado, Nora. Pero ese es un tema que merecería una conversación más privada, ¿no te parece?»
Mientras tanto, el resto de la familia Smith había llegado al lugar, observando a los Anderson con una mezcla de sorpresa y recelo. Wendy, que no podía evitar compararse con la presencia de Melissa, no perdió la oportunidad de deslizar una crítica disimulada. «No esperaba encontrar a alguien tan… refinada,» murmuró para sí misma, aunque su comentario fue claramente audible para aquellos cerca de ella.
Ángela, por su parte, también observaba a Melissa con una mirada de desdén, pero era evidente que no podía dejar de sentir una leve incomodidad ante la gracia y la facilidad con la que la mujer se movía entre ellos.
La tensión aumentaba lentamente, mientras todos comenzaban a sentirse atrapados en la red invisible de secretos, impresiones y recuerdos que se tejían en ese salón del Hotel Finest. La velada acababa de comenzar, pero ya había comenzado a formarse una atmósfera que difícilmente podría ignorarse.
