Capítulo 7: ¿Eres tu mi Mama?
El ambiente en el comedor del Hotel Finest se tensó de inmediato ante la escena inusual. Los comensales dejaron de hablar y miraron hacia el centro del salón, donde Justin, con una expresión oscura, sostenía a Cherry en sus brazos. La niña, completamente sorprendida y sin entender lo que ocurría, forcejeaba para liberarse.
«¡Suéltame, no me toques!» gritó Cherry, intentando zafarse del agarre de Justin, quien parecía no inmutarse ante su resistencia.
La mirada de Nora se fijó en ellos, desconcertada. Cuando vio a Justin, sus ojos se entrecerraron ligeramente. No podía creer lo que veía, pero más allá de su sorpresa, una sensación de incomodidad comenzó a invadirla. A pesar de su severa postura, él la miraba fijamente, como si estuviera esperando una reacción de su parte.
«¿Qué está pasando aquí?» Nora finalmente preguntó, avanzando hacia ellos con una mezcla de incredulidad y molestia.
Justin no parecía dispuesto a bajar la guardia. «Es una cuestión de disciplina», dijo en voz baja, pero con firmeza. «Esto no es algo que debas permitir.»
Cherry lo miraba ahora con una expresión de resentimiento, confundida por el comportamiento de Justin. Era evidente que no comprendía por qué estaba siendo tratada de esa manera. «¿Por qué te comportas así conmigo?» preguntó, su tono más suave, pero aún cargado de confusión.
Nora se acercó, poniéndose entre ellos. «Justin, ¿qué estás haciendo?», le preguntó en un susurro, intentando mantener la calma mientras miraba a su hija.
Justin, reconociendo la tensión en el aire, finalmente soltó a Cherry, aunque no sin antes mirarla de manera severa. «Esto no es un lugar para comportamientos como los de esta niña. Tiene que aprender a controlarse.»
El silencio cayó sobre la mesa por un momento. Cherry, aún molesta, se apartó de Justin y se refugió junto a Nora, tomándole de la mano como buscando consuelo.
«Vamos, Cherry, calma. No te preocupes», dijo Nora, susurrando suavemente mientras la niña se acurrucaba junto a ella.
Justin observó la escena en silencio, su rostro reflejaba una mezcla de frustración y desaprobación, pero no dijo nada más. Mientras tanto, Chester, que había estado observando a la distancia, se acercó nerviosamente.
«Justin, no deberías haberlo hecho así…», murmuró Chester, sabiendo que cualquier acción impulsiva podría causar aún más problemas en esta situación tan delicada.
Justin lo miró por un segundo, sus ojos helados, y sin decir palabra alguna, se volvió hacia la mesa y tomó asiento. La tensión seguía palpable en el aire.
Nora se sentó también, mirando a Cherry con una expresión tranquila pero vigilante, como si intentara calmarla sin hacer un escándalo. Cherry, aunque algo molesta, ya se veía más tranquila a medida que Nora le frotaba la cabeza y le ofrecía un trozo de pizza.
La situación, aunque incómoda, parecía haber llegado a su fin por el momento, pero la atmósfera aún estaba cargada. Las conversaciones en el restaurante lentamente retomaron su curso, pero el clima seguía denso.
