Se vuelve glamurosa tras la anulación del compromiso

Se vuelve glamurosa tras la anulación del compromiso(75)

Capítulo 75: Un Gato Callejero

Nora estaba tan preocupada que no podía pensar en nada más mientras aceleraba hacia el jardín. La llamada que había recibido era breve, pero su tono había sido suficiente para ponerla alerta. Lo primero que pasó por su mente fue que Cherry había estado en algún tipo de problema grave. Su mente ya comenzaba a imaginar lo peor mientras pisaba el acelerador, su rostro se reflejaba en el retrovisor de forma tensa, y las calles se deslizaban rápidamente bajo las ruedas del coche.

Al llegar al jardín, se dio cuenta de que algo realmente había sucedido cuando vio a varios padres y empleados mirando en su dirección. En ese momento, sus pies casi no tocaban el suelo mientras se apresuraba hacia la entrada. Nada de lo que había anticipado parecía tan malo, pero la angustia aún la envolvía por completo. La profesora de Cherry, al verla acercarse, salió rápidamente a su encuentro con una expresión algo seria, lo que no hizo más que aumentar su ansiedad.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Nora, con una voz que temblaba ligeramente por la preocupación.

La profesora la miró por un momento y, tras un suspiro, la guió por el pasillo hasta una de las pequeñas habitaciones del jardín. A medida que caminaba, los pensamientos de Nora no dejaban de ir y venir. Imaginó a Cherry con alguna lesión o, peor aún, algo mucho más grave. La ansiedad la hacía apretar los dientes mientras sus pasos resonaban en el suelo.

Al llegar a la habitación, vio a Cherry sentada en una silla, con los ojos grandes y brillosos por las lágrimas, pero cuando vio a su madre, sus ojos se suavizaron un poco. Nora se apresuró a abrazarla, dejando escapar un suspiro de alivio al sentir la calidez de su hija entre sus brazos.

—¿Qué pasó, mi amor? ¿Estás bien? —le preguntó, acariciando suavemente su cabello.

Cherry la miró con sus grandes ojos llenos de lágrimas, pero aún con una sonrisa tímida en su rostro. Estaba visiblemente asustada, pero no parecía herida.

—Mami, me caí… pero no me duele tanto, sólo me asusté mucho… —respondió en un susurro, abrazando a su madre más fuerte.

Nora la miró con ternura, aliviada de que no fuera nada grave, pero la preocupación seguía presente. La profesora de Cherry, que observaba en silencio, comenzó a explicar lo sucedido, señalando que la niña había tropezado mientras jugaba, pero que ya se encontraba bien. Afortunadamente, nada grave había sucedido, solo el susto.

Nora observó a Cherry por un momento, asegurándose de que no tuviera ninguna herida visible. Luego de unos segundos, le preguntó si quería regresar a casa, pero la pequeña negó con la cabeza rápidamente.

—No quiero irme, mami… quiero quedarme aquí con mis amigos. —respondió, secándose las lágrimas mientras la sonrisa volvía a su rostro.

La profesora, viendo que Cherry estaba bien, también sugirió que la niña podría quedarse para terminar su jornada. Después de todo, había sido solo un susto, y ella parecía haber superado el miedo. Nora decidió dejarla quedarse y, antes de marcharse, le dio un beso en la frente a su hija, sonriendo levemente.

—No te preocupes, mami estará aquí a tiempo para recogerte. —le dijo suavemente.

Cherry, ahora más tranquila, asintió con la cabeza y se despidió de su madre, quien se dirigió a la salida. Mientras salía del jardín, Nora respiró profundamente, aliviada de que todo se hubiera solucionado. Sin embargo, no pudo evitar pensar que tal vez debería pasar más tiempo con Cherry, siempre alerta para asegurarse de que estuviera bien.

Al salir del jardín, Nora sacó su teléfono del bolso y vio un mensaje de Justin que había llegado mientras ella estaba allí. La pantalla brilló suavemente y leyó: «¿Todo bien?».

Por un momento, Nora se quedó mirando el mensaje. Aunque la situación con Cherry la había dejado preocupada, el mensaje de Justin de alguna manera la hizo sonreír, aunque fuera levemente. Era extraño cómo un solo mensaje podía causar una mezcla de sentimientos tan contradictorios en ella. No era solo la preocupación por su hija lo que la inquietaba, sino también todo lo que rodeaba a Justin y la relación que había comenzado a formarse entre ellos. Sin embargo, no podía negar que algo en su interior le decía que este no sería el último encuentro extraño con él, aunque no sabía si eso era algo que la entusiasmaba o le preocupaba aún más.

Con un suspiro, guardó el teléfono y arrancó el coche para regresar a casa, mientras sus pensamientos seguían girando alrededor de lo que había sucedido con Cherry y las extrañas dinámicas que parecían formarse con Justin.