Capítulo 33:
Shaun estaba completamente furioso. Mientras miraba la caja fuerte vacía, su ira se desbordaba. «¡Maldición! ¿Dónde diablos está?» exclamó, golpeando con fuerza la puerta metálica. Sus ojos, llenos de furia, no podían concebir lo que estaba ocurriendo. Había estado tan cerca de obtener lo que quería, pero ahora todo parecía desmoronarse ante sus ojos.
La voz de Wanda le llegó desde el teléfono, llena de indignación. «¡Debe haber sido Avery! ¿Quién más podría ser sino ella?» gritó. «¡Ella te dio ese papel a propósito! ¡Debe haber usado la fecha de nacimiento correcta de su madre para abrir la caja fuerte antes que tú!» Wanda estaba convencida de que Avery era la culpable, sin dudas ni reservas.
Shaun se quedó en silencio por un momento, procesando las palabras de Wanda. Su rostro se endureció, y lentamente, dijo con voz tensa: «¿Planeaba llevárselo todo para ella?». Sus ojos brillaron con una mezcla de ira y desconfianza. «¡Maldita sea! No esperaba que fuera tan ambiciosa. No puede salir de esta tan fácilmente, Wanda.»
Para Wanda, todo esto era como un juego, y la disfrutaba desde la distancia. Observaba cómo las piezas caían en su lugar, sin mover un dedo, sin involucrarse más allá de lo necesario. En su mente, lo importante era que la situación le beneficiara, y veía la disputa entre Shaun y Avery como una oportunidad para su propio beneficio. **»Que se enfrenten entre ellos», pensaba, «sería una maravilla ver ese espectáculo».
Shaun, sin embargo, no podía permitirse esa perspectiva. Aunque Wanda parecía estar disfrutando de la situación, él sabía que la verdadera amenaza era Avery. Había jugado sus cartas con astucia, y él tenía que dar el siguiente paso para controlar la situación. No iba a permitir que ella se saliera con la suya tan fácilmente. «No puedo dejar que Avery se salga con la suya», pensó con determinación. «Este juego no termina aquí.»
La videollamada terminó abruptamente, y Shaun se quedó mirando la caja fuerte cerrada. Algo no cuadraba. Si alguien se había llevado el contenido, ¿cuándo había sido? ¿Antes de que él llegara o después de la muerte de Jack? Las preguntas daban vueltas en su cabeza, pero las respuestas seguían siendo elusivas.
El silencio en la sala era pesado, y Shaun sentía que el tiempo se deslizaba entre sus dedos. «¿Cuándo se llevaron todo esto?» se preguntó una vez más. La caja fuerte estaba vacía, y la sensación de haber sido engañado se apoderó de él. Todos sus esfuerzos, todo lo que había planeado, parecía haberse desmoronado en un instante.
Por un momento, la mente de Shaun se centró únicamente en Avery. «¿Quería llevárselo todo para ella?» pensó, su voz interior llena de desdén. No podía creer que estuviera tan cerca de lo que él consideraba su premio y ahora todo estuviera fuera de su alcance. «¿Creía que podía salirse con la suya tan fácilmente?» La duda sobre las intenciones de Avery lo torturaba. Y no estaba dispuesto a dejar que ella, o cualquiera, se saliera con la suya.
A lo largo de los últimos días, había estado formando su plan, calculando cada paso, pero ahora se sentía atrapado. Wanda había sido una aliada, pero también era peligrosa. Tenía sus propios intereses y no dudaba en manipular la situación a su favor. Pero, al final del día, era Avery quien había jugado mejor sus cartas, y él no podía permitírselo.
«No voy a perder esta oportunidad,» murmuró Shaun, mientras se levantaba y cerraba con fuerza la puerta de la caja fuerte. Tenía que encontrar una forma de salirse con la suya. Si Avery pensaba que iba a ganar, estaba muy equivocado. La batalla apenas comenzaba.
Shaun, con su mirada fría y calculadora, ya estaba pensando en el siguiente movimiento. «Esto no se queda así,» se prometió a sí mismo. No iba a dejar que Avery o nadie más se llevara lo que él consideraba suyo..
